«I can’t breathe». «No puedo respirar». Es un grito que se ha repetido en las calles de Estados Unidos en las últimas dos semanas. Fue la súplica de George Floyd, un hombre negro, al policía Derek Chauvin, que le apretó con la rodilla contra el cuello durante casi nueve minutos, con la víctima esposada, tumbada contra el suelo y sujeta por otros dos agentes. En Mineápolis, a plena luz del día. El vídeo que grabó la escena conmovió a EE.UU. El paso de los minutos mientras Floyd se asfixia, con los viandantes rogando al agente que lo suelten... Читать дальше...