El crimen organizado se abría paso en 1973, aquella semana de diciembre quedaría para España e Italia como una de las más negras páginas de su historia. Al filo de las fiestas de la felicidad, la sordidez y lo macabro manchaban el calendario a perpetuidad. En el aeropuerto Fiumicino de Roma un comando palestino atacó con granadas un avión de la Pan Am y secuestró otro de Lufthansa. Dejaría una treintena larga de muertos. Sólo cuatro días después, el día 20, ETA llevaba a cabo su Operación Ogro y volaba el Dodge 3700 en el que iba Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno de España, a su paso por la madrileña calle de Claudio Coello. Alicante llevó a cabo una misa en su honor en una concatedral de San Nicolás repleta de autoridades. Los alicantinos se agolparon en los quioscos para comprar en la tarde de aquel negro día el especial que publicó INFORMACIÓN sobre el asesinato de Carrero.