De vocación europea, María del Carmen Ayela Samper sigue en activo desde que se colegia en 1972, cuando se convierte en la primera letrada con despacho en Alicante, el primer hito de su espíritu precursor. Apenas cumplidos sus dieciocho años comienza a estudiar durante el descanso estival en diferentes universidades europeas y aprende, tras el «choque cultural inicial» que «ya en aquellos años, allí las mujeres tenían un nivel empresarial, social o profesional muy igualitario, que en España no existía». Europa se convierte en su segunda Casa, conoce sus «diferentes tendencias», y empieza a «colaborar jurídicamente con distintas embajadas y cancillerías europeas, siempre desde el respeto y el empeño común en el desarrollo y bienestar de cada país», sin rendirse, «desde cualquier ideología para lograr esos objetivos». Esta tolerancia y apertura, que aprendió en su familia, «es el legado que trato de inculcar a mis nietos», evoca mientras esboza una sonrisa.