La explosión de la armería "El Gato" un 31 de julio de 1943 supuso una de las jornadas más trágicas vividas en la capital alicantina. Ubicada en la calle Rafael Altamira (esquina con Capitán Meca), la explosión de "El Gato" sacudió el centro urbano tras la deflagración de cerca de 400 kilos de explosivos y 1.200 detonadores almacenados de manera irregular. Eran las 11 de la mañana cuando una explosión descomunal dejó un balance de 17 fallecidos y más de 120 heridos de diferente gravedad. La onda expansiva, de gran potencia, arrasó más de 60 de edificios incluyendo edificaciones históricas como el Consulado del Mar (de mediados del siglo XVIII), la Casa para la familia de Jorge Juan, la Casa Ansaldo, y también dañó parte del Ayuntamiento y su torre del reloj, así como el entorno desde la Rambla de Méndez Núñez hasta las proximidades del convento de la Preciosísima Sangre de Cristo.