Como cantaba el alcoyano más célebre: "Siempre se repite la misma historia". Cada verano, en varios lugares de la costa, vuelven las imágenes de bañistas sacando medusas del mar en cuanto algún banco se acerca al litoral. Hasta incluso bañistas armados con cubos, palas o redes improvisadas tratan de retirarlas del agua. Algunos hacen con la "mejor" intención, creyendo que así protegen a sus hijos, a otros bañistas o incluso a sí mismos. Pero lo que parece un gesto de precaución es, en realidad, una práctica desaconsejada tanto por razones sanitarias como ecológicas. Y es que, si hay medusas, lo suyo es no invadir su hábitat y dejarlas en paz: las razones abarcan desde proteger nuestra salud hasta el ecosistema marino. Laura Prieto, oceanógrafa biológica en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, afirmaba ya en 2021 que "las medusas son parte del ecosistema y la solución no es retirarlas". Prieto estudia las poblaciones de medusas tanto en el mar Mediterráneo como en el océano Atlántico.