Un joven, pura piel azabache, golpea con la mano una pelota contra el frontón de la Ciudad Deportiva. De pronto se gira y grita a sus compañeros de partida: «Va de bo!». Responde al nombre de Cristian Nelito y es puro Alicante. A pocas manzanas, Camilo Ruiz, un treintañero que nació en el departamento colombiano de Quindío, a 8.000 kilómetros del Postiguet, celebra el domingo en familia en torno a una paella. Puro Alicante. Cristina Wang combinó durante años sus estudios con el trabajo en el bar de su familia, a los pies de las escalinatas del Jorge Juan. Nunca China estuvo tan cerca de los Luceros. Como estas historias, cientas. Son los caminos por la integración en Alicante que muchas familias hicieron entre finales de los noventa y principios del nuevo siglo en busca de una vida mejor. Hoy, con el nubarrón de intransigencia que sobrevuela el espectro político y que cala sin querer entre la sociedad, destripan sus experiencias y cómo combinan su amor por Alicante y su tierra de origen.