Calles sucias, contenedores desbordados, líneas de transporte público que cambian repetidamente de frecuencia y horario, jardines con falta de mantenimiento o, directamente, secos... Son solo algunas de las deficiencias más habituales señaladas por los vecinos de Alicante respecto a algunos de los servicios públicos que más presupuesto municipal, lo que se traduce en debates que se trasladan habitualmente al pleno de Alicante. Aunque las últimas adjudicaciones han tratado de poner solución incrementando la financiación de las contratas, las quejas siguen acumulándose. Desde las plantillas de las concesionarias, apuntan hacia la falta de control (con un escaso número de inspectores) y a las condiciones laborales (principalmente, falta de personal) como principales motivos.