Doce pesetas y media para la estancia más distinguida en Alicante. En 1929 el Hotel Palace, en un enclave ideal frente a la playa del Postiguet, ofrecía la pensión completa más elitista de la ciudad. Entonces ya era aquel un negocio afamado, con un pasado con propietarios de la nobleza y un futuro al que nadie osaba ponerle aristas. Cien años después el Palas, a pesar de ya no llamarse así, de no ser un hotel y de no contar siquiera con sus cimientos primigenios, sigue ocupando titulares y ocupando conversaciones en las más altas esferas alicantinas. Su actual propietario, la Cámara de Comercio, idea echar al Ayuntamiento, su inquilino desde 2014, para vender el inmueble a la Diputación; una operación que puede entenderse como un pulso bajo la maraña del bloqueo que mantiene el consistorio municipal a la licencia de la nueva sede de la entidad que preside Carlos Baño en Panoramis por las irregularidades detectadas. Ésta es sólo una página más de la bicentenaria historia de un edificio por el que desfilaron ilustres personalidades y sobre el que se granjearon otras tantas leyendas.