Tras el descenso de la actividad política por el periodo navideño, el Ayuntamiento de Alicante afronta ahora un nuevo ejercicio: el último antes de las próximas elecciones municipales, que tendrán lugar en mayo del 2027. Un año en el que el gobierno de Luis Barcala deberá tratar de llevar a cabo (o, al menos, encarrilar) todas las inversiones posibles y materializar aquellas promesas pendientes, con el objetivo de volver a imponerse en los próximos comicios. Sobre la mesa, avances de gran calado (algunos, que se vienen arrastrando desde hace años) como la aprobación de la parte estructural del nuevo Plan General o la presentación del proyecto del Parque Central, pero también medidas que el ejecutivo popular anunció como su gran apuesta para la recta final del mandato (principalmente, la transformación de la calle San Vicente y los alrededores de la Plaza de Toros, incluyendo la reforma del coso alicantino) y de las que, por ahora, nada se sabe.