El consejero catalán de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray llevaba tiempo caminando entre minas. La semana pasada se produjo la previsible deflagración. La exigencia de
un mayor nivel de dominio del catalán (C2)
, equivalente al que se consigue cursando los estudios de Filología Catalana, prendió hace unas semanas la llama de la indignación entre los docentes, que, tal como avanzó ABC el pasado 28 de enero, se plantaron en bloque, incluso los independentistas, contra esta imposición del Govern, basada en criterios estrictamente políticos. Читать дальше...